La poda de los árboles, “una decisión troglodita y anacrónica”

La poda de los árboles, “una decisión troglodita y anacrónica”

redaccion . Publicado en Opinión 62 Sin comentarios

Un comerciante cuestionó duramente la decisión del gobierno municipal • “La medida no solo fue inútil, sino que empeoró al situación” sostuvo y justificó una posible medida.

 

(Por Gustavo Bojorge)

Con estupor, pero no con sorpresa, esta semana pasada asistí al espectáculo increíble de la mutilación de los plátanos de la vereda de la calle 27 entre 22 y 24, para de esta manera “correr” a los molestos pájaros que los utilizaban como dormideros.

Esta medida “extremista” es producto de la queja de mucha gente (y también de alguna institución representativa empresarial), que exigió al municipio tomar medidas urgentes para apalear este “flagelo” que azotaba el centro mercedino.

Como en la famosa película de Orson Welles, The Birds, la población se sintió súbitamente atacada por estas aves siniestras.

Frente a esta situación el municipio, enfrentado a este nudo gordiano, decidió tomar el ejemplo de Alejandro Magno: cuando éste se encontró con el desafío del citado nudo, tomó su espada y en lugar de desatarlo lo cortó pronunciando la célebre frase “tanto monta cortar como desatar”. Y la autoridad municipal en lugar de desatar cortó.

Varias fueron las cosas disparatadas que escuché. Por ejemplo recibí una llamada telefónica que me comentaban sobre una supuesta afinidad de las golondrinas (que de estos pájaros se trata el problema) con los plátanos. Pero cuando le comencé a explicar un poco sobre la biología de estas aves y de lo erróneo de ese mito, la comunicación se cortó súbitamente.

También hubo quien propuso envenenar las plantas, y otros que exigían la poda inmediata, posición que finalmente ganó.

Sin exagerar, este es un ejemplo típico de la reacción desmedida e irreflexiva del hombre frente a los problemas que le plantean su relación con la naturaleza; todo hay que dominarlo, y lo que molesta se elimina.

Nos desgarramos por las consecuencias del cambio climático que estamos sufriendo últimamente, pero cuando nos toca enfrentar una situación natural reaccionamos de la manera que criticamos.

Pero además la medida (cosa totalmente predecible), no solo fue inútil, sino que encima empeoró la situación, ya que las aves simplemente se mudaron a los árboles de la calle 22 y otros cercanos. Mientras estuvieron ocupando su sitio original, el problema se circunscribió a una cuadra, prácticamente sin actividad comercial ni recreativa, y con un espacio bastante despejado como son los jardines de la Iglesia Catedral. Al destruir este hábitat se produjo una metástasis del problema, ocupando las aves los árboles de un área llena de comercios y bastante cerrada.

A esta altura conviene aclarar un poco sobre la biología de estos pájaros. Con más de 35 años dedicados a la observación y el estudio de las aves de Mercedes, intentaré humildemente aportar algo mediante este artículo, ya que con anterioridad intenté hacerlo a algún funcionario y a alguna institución promotora de la solución al problema, pero no me escucharon.

El ave del conflicto se trata de la golondrina doméstica (Progne chalybea). A nuestro partido llegan fundamentalmente cuatro especies de golondrinas: la golondrina de ceja blanca (Tachycineta leucorrhoa), la golondrina tijerita (Hirundo rustica), la golondrina parda (progne tapera), y la mencionada anteriormente.

Son aves migratorias y habitualmente arriban promediando agosto, (aunque este año llegaron ya avanzado septiembre), y se van a mediados de marzo. Sin embargo ya estamos acercándonos a mitad de abril y todavía están; sin dudas consecuencia del cambio climático que afecta mucho en las migraciones.

Hasta febrero se dedican a la reproducción, y ya en marzo comienzan a formar grupos que se preparan para migrar; este es el momento en que comienzan a invadir los árboles de la ciudad. Es importante aclarar que son individuos muy aferrados a sus costumbres, ya que tratan de ocupar los nidos y lugares que utilizaron en años anteriores, a veces sin una explicación lógica aparente.

¿Por qué van al centro de la ciudad? La respuesta es sencilla: las golondrinas se alimentan de insectos que cazan en pleno vuelo abriendo sus bocas y engulléndolos. Cuando se acerca el momento de la migración deben acumular mucha energía para este enorme esfuerzo (miles de kilómetros ya que se desplazan hasta las regiones cálidas del norte de Sudamérica). El centro de la ciudad, al estar muy iluminado, atrae mangas de insectos que estas aves aprovechan, provocando además un beneficio para el hombre ya que nos libran de muchas especies molestas. Si nos detenemos a observar un poco, veremos a la tardecita las golondrinas en acrobáticas evoluciones aéreas realizando esta tarea. Luego aprovechan los árboles de la zona para pasar la noche.

¿Cómo se puede controlar a estas aves? El control de aves en general es bastante complicado y muy dependiente de cada especie. Pero para ver lo inútil que resultan ciertas medidas extremas y disparatadas, basta consultar la investigación que sobre esto hizo el Centro de Zoología Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba, dirigido por el doctor Enrique H Bucher, en relación a la paloma torcaza.

La cuestión gira en buscar soluciones prácticas e inteligentes, no cavernícolas como las que vimos.

Primero debemos dejar atrás la arcaica idea del positivismo del hombre como dominador y señor de la naturaleza; debemos convivir con los demás seres. Se trata de eliminar la molestia y no a quien la causa.

Volvamos al “teatro de operaciones” de esta guerra. El área en cuestión se restringía a prácticamente una sola cuadra y un poquito de las adyacencias, casi desprovista de comercios y de poca importancia como paseo. ¡Buena elección de las golondrinas!

¿Qué se puede hacer? El problema consistió en que la limpieza se realizó erróneamente, es decir se aplicaba agua a presión que luego se desplazaba siguiendo la pendiente por varias cuadras no afectadas, llevando en su dilución una cantidad apreciable de materia fecal. ¡Peor el remedio que la enfermedad!

¿Cómo se hace? El primer paso es humedecer las heces. Se puede utilizar algún removedor que ayude. Un producto que he probado con éxito es el ácido fosfórico (no se asuste, se utiliza en la industria alimenticia y usted lo consume cuando toma bebidas gaseosas), ya que se neutraliza con el amoníaco dando como resultado un fertilizante complejo. Luego se procede al barrido y recolección, y finalmente al enjuagado con algún desodorizante. Pero también hay productos específicos.

Además se puede colocar en las veredas sustratos absorbentes (como las piedritas que se utilizan para los gatos), que no son de alto costo y además reciclables, formando cajones en la zona en derredor de los árboles.

Todo esto demandaría unos pocos agentes que trabajarían en esta operación durante el primer trayecto de la mañana. Al iniciarse la actividad comercial y administrativa todo estaría limpio. Y recordemos, fundamentalmente, que esta tarea sería necesaria por unas pocas semanas al año.

De haberse aplicado medidas racionales, hubiéramos sido un municipio ejemplo en la moderna convivencia con el resto de la creación, factor fundamental para comenzar a revertir los terribles efectos del cambio climático.

Por el contrario, la medida adoptada pasará a la historia como una decisión troglodita y anacrónica.

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario