El oro azul fue desteñido por la crisis financiera que amenaza con borrarlo de los sembradíos de la ciudad y de la provincia • Un análisis sobre las causas que están llevando a este fruto al borde de la extinción como alternativa productiva.
Después de la burbuja que convirtió al arándano en el oro azul, el ritmo económico del mercado muestra que en el largo plazo es un negocio para pocos. El clima ha sido determinante, pero también la falta de planificación y organización del sector.
Durante los últimos años el sector arandanero se ha caracterizado por su persistente inestabilidad y una crisis encabezada por la caída de precios, escasos retornos al productor y, en esta temporada, una marcada baja en los volúmenes de exportación.
Esta situación ha desencadenado el cierre de muchos campos y el abandono de otros tantos, lo que genera una gran pérdida de fuentes de empleo, especialmente para la mano de obra zafrera. Pese a muchos pronósticos optimistas sobre el futuro de los arándanos argentinos, la realidad muestra que sólo los países que han logrado organizarse productiva y comercialmente, pueden sostenerse en el mercado.
Menos exportaciones
En los últimos días trascendieron estimaciones de que las exportaciones de fruta bajarían estrepitosamente. Los informes de aduana, según fuentes del USDA (Secretaría de Agricultura de los EE.UU.), indican que en la semana 44 llegaron a Estados Unidos menos de la mitad de los arribos de la misma semana en 2007 y un tercio comparados con los de 2008. De acuerdo al análisis realizado, “las comercializadoras no pudieron cumplir con los compromisos pactados durante esa semana y la semana 45 tanto en EE.UU como en la Unión Europea”. Con lo cual la ventaja comparativa de poder ingresar con fruta primicia se desvaneció.
Los motivos
El clima es un factor decisivo, sin duda. De hecho las heladas tardías arrasaron con la primicia tucumana, mientras las bajas temperaturas y lluvias tanto en Concordia como en Buenos Aires, profundizaron la falta de fruta.
Sin embargo, la principal causa sería el quebranto de muchos productores que literalmente abandonaron sus fincas para no perder más dinero.
Corroborando este panorama, Graciela Taylor, presidenta de la Asociación de productores de arándanos de la Mesopotamia Argentina (Apama), expresó a la agencia AIM de Paraná que “hasta el momento se cosechó sólo un 20% de la producción de arándanos” y advirtió que “no se va a sacar el volumen esperado”. Asimismo destacó que en la cosecha de arándano trabajan unas diez mil personas, lo que genera un importante movimiento para la zona.
Este escenario se repite en todas las regiones arandaneras del país, con una promesa azul que devino en infortunio negro para este berry, que parece no poder despegarse de las sucesivas crisis. Más allá de los imprevistos del clima, los hechos muestran que la producción también depende de la planificación y organización comercial, virtudes estructurales de las cuales careció el sector en este país.
Por último, cabe destacar que a diferencia de las campañas pasadas, donde el volumen de fruta era el principal motivo de la caída de precios, en esta temporada aunque los volúmenes fueron inferiores comparados con el año anterior, los precios sufrieron un descenso inesperado, lo cual demuestra que el volumen no es el único factor determinante en los retornos.
Difícil situación
En Mercedes, se llegaron a cosechar alrededor de 150 hectáreas sembradas con arándanos, pertenecientes a productores de la Cooperativa Frutihortícola Grupo Arándanos de Mercedes Limitada.
Con once años de experiencia en la producción de arándanos, el gerente de la planta de empaque de la Cooperativa Arándanos de Mercedes, Carlos Hoffman, puso de manifiesto la dura situación que están atravesando los arandaneros.
“Son muy pocos los que quedan. La producción se fundió. De los productores que eran primitivos solo quedó el 50%”, aseguró.
Esto se dio a causa de “la crisis y los precios que son muy bajos, y los insumos que tienen costos muy altos. A eso hay que sumarle que bajó el consumo externo a causa de la crisis, y los costos internos son muy caros. Esto hace que la ecuación sea negativa. Por ejemplo, en los mejores momentos había que invertir 20 mil dólares por hectárea. La cantidad de dinero perdido en la actualidad es impresionante. Hay que tomar una decisión: o seguir perdiendo o levantar todo”.
En tanto, señaló que “los que especulan están viendo qué pasa este año. Pero no están sacando fruta”, y agregó que “la mayoría está buscando otra salida. Muchos han levantado la plantación para no seguir perdiendo dinero y buscan una alternativa”.
“En la época de auge, 2002- 2003 se tomaban más de 800 empleados para la cosecha. Este año se llega a cien”, añadió.
“La crisis nos está golpeando como a todo el campo. La situación está muy difícil. Esperemos que se mejore”, concluyó.
Experimental
En la Estación Experimental de Gowland se vienen cultivando arándanos. Al respecto, el ingeniero José Lanzelotti señaló: “Nosotros no tuvimos problemas. Pero lo que sembramos es muy poco. Lo que hacemos es estudiar el producto y después pasa a la cooperadora donde se dona o se vende”. Es decir, las plantaciones son de índole investigativa cuyos resultados sobre las características de este fruto culminan en un informe.
En tanto, Lanzelotti explicó: “Tengo conocimiento de que algunos productores siguen cosechando pero otros decidieron levantar la producción. Sobre todo por cuestiones de rentabilidad”.
El fruto
Los arándanos son una pequeña fruta del bosque de intenso y exquisito sabor y excelentes propiedades para la salud. Crudos, en zumo o en cápsulas, sus propiedades son muy beneficiosas para el organismo, sobre todo porque tienen un alto poder antioxidante. Esto quiere decir que neutralizan la acción de los radicales libres, responsables, entre otras cosas, del envejecimiento.
Poseen un alto contenido en vitamina C. Esto significa que refuerza el sistema inmunológico y facilita la absorción del hierro, por lo que también está muy indicado en casos de anemia ferropénica.






