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Obras rápidas, sin sentido común

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En Mercedes hay barrios que antes no se inundaban y ahora sí • La ciudad no tiene un plano de altimetría que permitiría tener el dato exacto para la realización de cualquier obra sin obstaculizar el escurrimiento natural de la aguas.

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Por Jorge Guevara

Las últimas lluvias ponen al descubierto la ligereza de criterio en la decisión política de mandar a realizar obras, desnuda la falta de estudios serios y la ausencia total de sentido común en todas las etapas en la ejecución de las obras encaradas por el estado.

Desde el asentamiento habitacional del barrio “La pampa chica”, “Villa Ruiz” o “Barrio Marchetti” como le quieran llamar, se tuvo la certeza que -por su cercanía con el río Luján- era el único barrio inundable. Se puede conjeturar entonces que si hoy ese barrio no se inunda, y hay barrios que se inundan, y que aumentaron los damnificados en la medida que crece la planta urbana, entonces es por tareas que se ejecutaron y que alteró el escurrimiento natural de las aguas.

Entonces un hecho climático natural como una lluvia, se transforma en inundación, es decir una situación normal se convierte en una tragedia.

Para explicar por qué esta presunción de que la causa de barrios inundados son las obras mal encaradas y/o mal hechas, cabe aclarar que surge del razonamiento de un vecino aplicando el sentido común y para graficarlo mejor, una comparación de cómo se hace bien un trabajo y cuando se improvisa.

La gestación de la red ferroviaria argentina comenzó en 1855, al firmarse diferentes contratos entre empresas inglesas y el Estado, con el fin de instalar ferrocarriles en territorio argentino. En 1857 se inauguró la primera línea férrea y cuenta en la actualidad con más de 30.000 km. de vías. Fue, en su momento, una de las más grandes del mundo y sigue siendo la más extensa de Latinoamérica. Llegó a tener cerca de 47.000 km. de rieles.

En su largo tendido en ningún tramo, las vías ofician de dique contenedor del escurrimiento natural. ¿Gran estudio y aplicación de alta ingeniaría? Tal vez. Aunque cabe suponer que primero, fue solo la aplicación del sentido común

¿Cómo llega a incidir una obra mal hecha en la sociedad? En las inundaciones del año 1997, el intendente del partido de Bolívar, ordenó volar un tramo de la Ruta N° 226 para posibilitar el escurrimiento de las aguas. Este hecho sacó a la luz que durante la ejecución de la obra, no se hizo ningún control, tampoco se había realizado ningún tipo de estudio, ni ninguna verificación de los efectos negativos que podrían producir en los vecinos la construcción de la ruta.

Esto pone al descubierto la irresponsabilidad de la ingeniaría que diagramó la obra, desnuda la incompetencia de los técnicos que confeccionaron el pliego de condiciones para la ejecución y la falta de conocimientos elementales en los responsables de la decisión política.

Los políticos generalmente más propensos a pretender aparecer en las portadas de los diarios, que a quedar registrados con una obra que trascienda en el tiempo, a veces aspiran a obras de rápida ejecución y bajos costos, cosa de convocar una pronta conferencia de prensa que dé profusa difusión de la obra, y muchas veces, cuando resulta fatalmente que hay más perjudicados que beneficiados, nadie se quiera hacer cargo de la paternidad de un hijo contra hecho.

Aquí en Mercedes, resulta que ahora, hay varios barrios que antes no se inundaban y ahora si. Uno de los afectados que ha hecho público su malestar es el barrio San Justo.

Después de la queja, el municipio salió al cruce informando que ya habían realizado las tareas que anularían el anegamiento.

Sin embargo, “El Nuevo Cronista” se hizo presente en el lugar por que los vecinos insistían que el agua quedaba estancada, argumentado que con desmalezar y mejorar el estado de las zanjas “si no tiene salida el agua, es una palangana” como graficaba una vecina. Ella misma mostró que la zanja que corre paralela por calle 46, (lado sur) se pierde entre la maleza al cruzar la calle 55, en su natural declive hacia el río. Cabe aclarar que la calzada de la calle 46 desde 55 hacia Avenida Dorrego, está clausurada por que un montículo de tierra de importante dimensión, cierra el paso.

Un aporte a tener en cuenta que da claridad a la posible solución del problema, y que surge de la simple observación de un vecino, que no es ingeniero, ni siquiera estudiante avanzado en esa disciplina, pero con alto contenido de sentido común apunta que: “Si la zanja de enfrente está seca, por qué no hacen un cruce”.

Siguiendo las indicaciones del vecino, se puede comprobar que la zanja del lado norte, efectivamente no acumula agua, en la intersección con 55 gira hacia la derecha, en dirección al río por calle 55.

Un ingeniero que quiso mantener su nombre en el anonimato, aseguró que Mercedes no tiene un plano de altimetría que permitiría tener el dato exacto para la realización de cualquier obra sin obstaculizar el escurrimiento natural de la aguas.

El departamento técnico municipal tiene la palabra.

 

Comentarios  

 
0 #1 12-03-2010 19:53
Muy buen anélisis! Es la pura vertdad
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